La semana pasada, mi zona (Gandia-Pego) se revolucionó. Vinieron los de Netflix a grabar una película cuya actriz principal era Belén Rueda. Se pusieron en contacto con los ayuntamientos pidiendo figurantes.

La idea era grabar la festividad de Moros y Cristianos.

Me decidí a hablarles, me incluyeron en un grupo, y ahí estaban las ofertas con requisitos innegociables:

  • Se necesitan personas de 20-30 años.
  • Que no tengan mechas californianas, tatuajes visibles ni operaciones estéticas.

Enviar foto, medidas y años a tal número. A los dos minutos, el mensaje: CASTING CERRADO.

Y me pareció maravilloso.

¿Por que no hacemos lo mismo con nuestra vida?

Los de Netflix no temen rechazar a 500 personas en 2 minutos, porque saben exactamente qué buscan. Y nosotros, ¿cuánto tiempo llevamos aceptando papeles que nos quedan grandes, relaciones que no nos representan, y trabajos que nos quitan la energía?

Nuestra vida está llena de figurantes que no hemos elegido.

Te invito a que empieces a elegir bajo tus propios términos. Haz una lista de los requisitos que son innegociables para ti. Por ejemplo:

  • Quiero personas afines a mí que no tengan maldad.
  • Que les guste escribir.
  • Que se emocionen con películas Disney.
  • Que prefieran pasear por la playa en lugar de por el centro comercial.

Sé exigente. Haz el casting de tu propia vida.

No temas a quedarte solo. No tengas miedo a rechazar lo que no encaja; es filtrar la mediocridad para dejar espacio solo a los protagonistas.

Elige la respuesta que te haga avanzar.