En algún momento de nuestra vida, perdemos la dirección. Es una realidad. De repente, el mapa que seguíamos deja de tener sentido: no sabemos cuál es nuestro camino, a qué dedicarnos y todo lo que antes dábamos por sentado, ahora se tambalea.

Esa pareja que ya no resuena contigo, ese trabajo que antes amabas pero se te ha quedado corto, o incluso el cuestionar tus raíces y tus relaciones más íntimas. Intentas gritar en medio de ese vacío buscando una señal, pero lo único que escuchas es un CRI, CRI…

Lo que estás viviendo es un vacío o crisis existencial. Ocurre cuando aquello con lo que antes te identificabas ha transmutado. Simplemente, ya no encajas ahí porque tu identidad ha cambiado. Tú has cambiado.

¿Cómo liderar tu vida cuando sientes esta falta de dirección? Como coach, te propongo estos tres pilares:

  1. Deja de forzar el resultado: No te aferres a objetivos que pertenecen a tu “antigua versión”. Es el momento de fluir, escuchar y reaprender. Prueba cosas nuevas sin juzgarte. Un giro de 180 grados, una mudanza o una reinvención total no son errores; son evoluciones.
  2. Establece límites radicales: Aprende a lidiar con lo que te hace daño y atrévete a cuestionarlo todo. Los límites son la herramienta principal para proteger tu nueva identidad mientras se construye.
  3. Ten paciencia con tu proceso: Hay transmutaciones que duran años y es completamente normal; todo depende de la magnitud de la disrupción.

Pasar por esto, lejos de ser un inconveniente, es lo mejor que puede pasarte. Es la señal de que estás escalando, superándote y ascendiendo a un nivel de conciencia superior.

El vacío no es el final del camino, es el espacio donde se construye tu mejor versión. Pero no tienes por qué cruzarlo sola.