Si hay algo en lo que somos verdaderos artistas es en el arte de saltarnos el presente. Nos encanta el gran salto al futuro, ese zoom out brutal donde vemos todos los obstáculos y, sin darnos cuenta, ya estamos complicando lo que aún no existe.

Imagina que quirres encontrar trabajo, pero antes de tenerlo, ya estás fantaseando con la hipoteca, el coche y la guardería. Y justo ahí llega la frustración:

  • ¡Uf! ¡Necesito ganar mucho dinero!
  • ¡Voy a ser un esclavo toda la vida para poder vivir dignamente!
  • ¡A mi edad, mis padres ya estaban casados! … Y ya estás metidx en la impotencia de la deuda, ¡sin haber firmado un contrato!

O, cuando conoces a una persona maravillosa. Es la definitiva, te apoya, te quiere incondicionalmente… Pasa el tiempo y llega el momento de la verdad, pero ¡oh!

  • Quiere hijxs ya, tú no.
  • Tú quieres casarte, tu pareja no.
  • No os ponéis de acuerdo en dónde vivir. Y de repente, el mantra es: “¡QUE INCOMPATIBLES SOMOS! Lo mejor es dejarlo…”

¿Dónde queda el amor, Viajerx? ¿Dónde queda todo lo maravilloso?

¿Cómo pretendes adivinar y arreglar el futuro si tu presente aún está por decidir?

Es decir, ¿cómo pretendes pensar en una boda si todavía estás decidiendo en qué pueblo vivir?

Nos estamos haciendo daño queriendo adivinarlo todo, porque en el fondo:

  • Nos gusta controlarlo todo.
  • Estamos apegados al resultado, y nos cuesta liberar expectativas.
  • Nos presionamos con el tiempo: “Tengo que ser padre antes de los X años…”

Aquí está la verdad, Viajerx. El futuro es el campo de juego de la ansiedad. Pero el presente… el presente es el lienzo de tu Ilusión. La clave no es controlar el resultado; es ilusionarse con el proceso.

¿Qué pasaría si no cumplieras ese deadline?

¿Qué pasaría si disfrutaras del aquí y ahora, que es lo único que puedes controlar de verdad?

Porque quizás, y solo quizás, es cuando la vida puede sorprendernos de verdad. Es cuando el Universo, y tu propia consciencia, te dicen: ¡Permítete la magia!

Y tú, ¿Qué pequeña expectativa vas a liberar hoy para ilusionarte con el camino?

Porque está bien tener sueños e ilusiones y saber que algún día los conseguirás, pero mientras tanto, aprendamos a cultivar nuestro presente para que mañana esos frutos puedan crecer.