He visto a personas brillantes arruinar sus proyectos por una sola palabra: ‘Descuento’.
De aquí puedes sacar una gran lección de vida, independientemente de si emprendes o no.
Veo personas a diario que están emprendiendo un proyecto o simplemente quieren vivir y me encuentro con esto:
- No llegan a final de mes porque venden tan barato que no les sale a cuenta.
- Regalan su trabajo a conocidos.
Les pregunto por qué tienen tan poco margen de beneficio y me responden:
— Si no lo hago así, no vendrán a comprarme.
Esta frase es una sentencia de muerte para tu autoestima.
Me dicen que si hay mucha competencia, que si sus amigos les apoyan con el boca a boca… Verás. El boca a boca de gente que no paga solo te trae a más gente que no quiere pagar.
Detrás de todas esas excusas se encuentra una trampa sutil: El miedo.
Miedo a no ser suficiente. A no ser merecedor. A no creer en uno mismo.
Es decir: que no te quieres lo suficiente como para cobrar lo que vales.
Sin ir más lejos, cuando creé el diario aparecieron conocidos pidiéndome que se lo regalara.
Les dije: “El valor es incalculable y el precio son 18,55€. Es el mayor regalo que puedo hacerte, pero si no lo pagas, no te comprometes contigo mismo”.
“¿Cómo voy a saber yo lo que vale usted si no me lo dice?” — Al Pacino. Corrupción y Poder.
Aplícate esto, aunque sé que no me vas a hacer caso porque esto que te estoy diciendo es gratis.
Si quieres dejar de pedir permiso para vivir y empezar a ponerte el precio que mereces, el primer paso es conocer qué hay en tu cabeza.

