Hoy, hace un año, me lancé. Fundé Ilusionante, un proyecto que, a decir verdad, no sabía muy bien cómo enfocar. Solo sabía, desde lo más profundo de mi ser, que tenía que sacarlo a la luz. Nació con un único propósito: impulsar a las personas a creer en sí mismas, sin importar su pasado.

Porque, como sabes, tu pasado no determina tu futuro.

Sinceramente, el camino ha sido una batalla constante. Detrás de cada paso, me han asaltado las dudas y, sobre todo, los miedos más profundos: a ser juzgada, a que me critiquen o se burlen, a ser expuesta, a no ser suficiente… Estuve a punto de rendirme, especialmente cuando sentía que hablaba a las paredes y que no prosperaba. Afortunadamente, mis amigxs estaban ahí, siendo mi ancla en cada tormenta.

Pero entonces, algo hizo clic.

Vi una noticia en la televisión: un suicidio más por bullying escolar de un adolescente. En ese momento, me dije: “a la mierda”. Estoy dispuesta a que me critiquen, a que se burlen. Superaré mis miedos para llegar a tantas personas como me sea posible, para decirles que la vida es un regalo que vale la pena vivir.


Quiero que te ilusiones de nuevo. No importa lo duro que lo veas ahora, el dolor es un catalizador para el crecimiento. Vendrán experiencias que disfrutarás, que te alegrarás de vivir y de compartir. Conocerás a gente que te impulse, que te haga reír, que se convertirán en hermnxs y con los que cometerás locuras. Y con el tiempo, te reirás de esas anécdotas.

Te enamorarás y llorarás por desamor, pero el siguiente será mejor, hasta que encuentres a la persona correcta. Perderás a personas por el camino que se convertirán en maestrxs, otras se irán para siempre y dolerá, pero aprenderás a vivir con el vacío. Tomarás decisiones que te llenarán de miedo. Estudiarás lo que quieras. Y un día, cuando mires hacia atrás, dirás:

“Menos mal que no lo hice. De las cosas que me hubiera perdido”.

Lo sé porque yo estoy tan agradecida de no haberme rendido. De las personas que no hubiera conocido, de los amores que no hubiera vivido, de los viajes, las experiencias… de absolutamente TODO.

Mi vida es perfecta, ha sido perfecta. Y la tuya, aunque hoy no lo veas, también lo es y lo será.

Confía en ti. Sueña en grande, actúa en pequeño. Viaja de ilusión en ilusión.


Cuando lancé este proyecto, se estancó durante diez meses. Solo mis amigos me leían. Aún así, no decaí. Creé el diario, y con el miedo a cuestas, empecé a decir que yo estaba detrás de este proyecto. Empecé a fluir, y gracias a ello, hoy te escribo esta carta.

En nuestro primer aniversario juntos, quiero decirte que todo esto no habría sido posible sin ti.

Gracias a ti, Ilusionante no es un proyecto. Es un movimiento.