90 días para aprender a decir NO sin que te tiemble la voz ni te invada la culpa.
No esperes una oferta especial, ni una declaración de intenciones sobre uánto deseo ‘ayudarte’. No te conozco de nada. Pero te voy a hablar con la misma claridad con la que le hablaría a un amigo al que aprecio lo suficiente como para no mentirle.
En esta carta te contaré una historia. Pero antes, déjame ponerte en situación.
Hay dos tipos de coaches: Los que son muy buenos y los demás. Los que son muy buenos son capaces de llevarte a orgamos emocionales y que te inviten a accionar. No tengo la menor idea si sabrás distinguirlos, pero es muy fácil si te pongo este ejemplo:
Un coach del montón que quiere acompañar una persona que no confía en si misma diría:
«No hay nada malo en ti»
«Es normal que no sepas por dónde empezar»
«Te ayudo a encontrar el bienestar y la claridad que mereces»
«Mirate en el espejo cada día y repite que eres valiente»
Un anticoach te diría:
«¿Eres consciente de que al esconderte les estás pidiendo permiso para ser tú? ¿Cuánta libertad vas a sacrificar por una aceptación que nunca tendrás?»

Esto puede parecer agresivo para los coleccionistas de tazas y likes.
Lo normal es perderse en lo superficial: títulos colgados, el postureo de las redes sociales o una imagen de marca cuidadosamente diseñada para inspirar una confianza que no siempre se sostiene. Si eso es lo que te da seguridad, no pierdas más tiempo aquí. No soy la opción estética que buscas, soy la opción que funciona. Si no sabes distinguir la diferencia, no sigas leyendo.
Porque si quieres conseguir resultados, lo importante es saber que nada es fácil y que tienes que tener unas ganas inmensas de cambiar. Y esto es CLAVE. No hay duda. No sirven las excusas de «no tengo tiempo», ni las palmaditas en la espalda. En mi mundo, vas a dar siempre lo mejor de ti. Y eso es así.
Como no sé lo que pides tú para trabajar con alguien, voy a decir lo que pido yo. Pido dos cosas:
LA PRIMERA: Gente que tenga ovarios y se atreva. (Hombres y mujeres, que nos entendemos).
Muchos buscan la calma y las palabras dulces en este mundo ajetreado y lleno de ansiedad, yo te ofrezco otra cosa: aceptar tus miedos para dejar de tener ansiedad.
No trabajo con gente que espera que otros le solucionen la papeleta. Tú pones tu fe innata en ti mismo; de tus miedos y de tus dudas ya me encargo yo, que para eso me pagas.
LA SEGUNDA: Que entiendas por qué hago esto.
Durante años perdí mi identidad propia. Me convertí en la asistente emocional de todo el mundo para que me aceptaran; vivía para cumplir expectativas ajenas por miedo al rechazo. Hasta que recuperé mi soberanía.
Cuando dejé de buscar validación, recuperé el mando de mi vida. Y ese es el beneficio real de trabajar conmigo: no te voy a dar motivación, te voy a devolver tu libertad. Sé exactamente dónde estás y cómo se sale de ahí porque yo misma quemé ese mapa
Por eso, si vamos a trabajar juntos los próximos 90 días, voy a estudiarte a ti y a tu entorno. No soy una profesional a la que contratas dos consultas para luego ignorar su criterio.
Me harás caso porque mi prestigio depende de tus resultados. Si contratas a un guía para salir de un bosque en llamas, respetas su camino. Si decides ignorar al guía, serás tú quien decida quedarse en el incendio.
Si contrato a un profesional para arreglar mi coche, no le digo cómo hacerlo. Si contratas a un Anticoach, confías. No me gusta perder el tiempo y supongo que a ti tampoco. Por eso, debes saber que mis servicios no son baratos y que aquí se viene a ejecutar.
Contratarme cada día será menos barato y más difícil.
Para bloquear tu plaza:
El primer paso es un compromiso firme: una transferencia de 10% por adelantado. Después de nuestra primera reunión, y antes de que movamos un dedo, se abonará un 50%. Y el resto se divide en dos pagos anticipados del 20% cada uno, en las fechas exactas que yo marque en el calendario de trabajo. Porque el compromiso real empieza en el bolsillo, no en las palabras.
Dicho esto, si te interesa, rellena los campos de abajo. Sé específico.
Me pondré en contacto contigo, aunque sea para decirte que no somos el uno para el otro.
Espero que tengas un gran día.
Marta Santamaría. Anticoach. Acepta el miedo y liquida la ansiedad.
Si has llegado hasta aquí y el corazón te late más rápido, es porque sabes que te estoy describiendo a ti. Puedes cerrar la página y seguir siendo el figurante de tu propia vida, o puedes rellenar esto y empezar a mandar. Tú eliges, yo no tengo prisa.


